Lotus Eletre X (2027) - Un SUV híbrido enchufable con más de 900 caballos | Impresiones de conducción
Hemos conducido la versión más potente —Eletre X H1000 de 952 CV— por carreteras de montaña de Suiza y Austria. El Eletre X es un vehículo de casi 2,7 toneladas, por lo que no cabe esperar las reacciones de un deportivo ligero como el Lotus Emira. Sin embargo, resulta más ágil de lo que sugieren su tamaño y su peso.
Una de las características más destacables es la facilidad con la que gana velocidad. La respuesta al acelerador es inmediata y la aceleración se mantiene con mucha intensidad incluso cuando el vehículo ya circula rápido. La potencia disponible en la versión H1000 es muy superior a la que se puede aprovechar habitualmente en carretera abierta.
Imagen de Lotus
La principal ventaja del Eletre X frente al Eletre eléctrico es que permite hacer los desplazamientos habituales utilizando únicamente electricidad y afrontar viajes largos sin depender exclusivamente de los cargadores. Cuando se agota la autonomía eléctrica, el conductor puede continuar utilizando gasolina.
Su sistema de propulsión está diseñado para mantener unas prestaciones elevadas incluso cuando la batería tiene poca carga. En los vehículos eléctricos, la potencia máxima disponible puede disminuir conforme se reduce el estado de carga de la batería. En el Eletre X, el motor de gasolina y el sistema de gestión energética contribuyen a limitar esa pérdida de prestaciones.
Lotus afirma que el H1000 acelera de 0 a 100 km/h en 3,3 segundos con la batería suficientemente cargada y en 3,5 segundos cuando el nivel de carga es del 10 %. La diferencia es pequeña para un vehículo de estas características y pone de manifiesto uno de los objetivos principales del sistema X-Hybrid: ofrecer una respuesta consistente con independencia del estado de carga.
En las carreteras de montaña de nuestra prueba, el Eletre X permitía enlazar curvas a un ritmo elevado sin exigir demasiado esfuerzo al conductor. Tiene una puesta a punto que favorece la estabilidad y la facilidad de conducción antes que las reacciones especialmente ágiles de un deportivo. Cuando se aproxima al límite de adherencia, la tendencia es al subviraje. Las reacciones nos parecieron progresivas y fáciles de controlar.
El confort de marcha también nos ha parecido muy bueno. La suspensión absorbe bien las irregularidades y el habitáculo permanece suficientemente aislado como para que, en muchas ocasiones, resulte difícil distinguir cuándo está funcionando el motor de gasolina. La transición entre la propulsión eléctrica y la intervención del motor térmico apenas se percibe durante una conducción tranquila.