Škoda Octavia (2004) | Impresiones del interior
El interior del nuevo Octavia está muy cuidado. Los materiales empleados no son tan buenos como los que se utilizan en otros coches más caros, pero el ajuste y el cuidado de los detalles es de los mejores del mercado.
No se ha descuidado ningún detalle, al menos en las versiones «Elegance» que han estado a mi disposición. Algunos materiales pueden ser baratos, pero se ha cuidado su ajuste, la suavidad de funcionamiento y el gusto por las cosas bien hechas como si fueran el material más caro. Me ha resultado muy agradable. Algo así como cuando uno va a un hotel de precio medio y lo encuentra limpísimo, con todo bien puesto en su sitio, sin albornoz y zapatillas en el baño, sin litografías carísimas en las paredes, pero con con la cama abierta, un bomboncito sobre la sábana y el deseo de buenas noches. Hay muchos ejemplos del mimo por el detalle (ejemplos).
Sólo hay dos detalles mejorables. Uno es la falta de portabotes en las plazas posteriores. El otro es el tirador para cerrar el maletero. Al tratarse de un cinco puertas, la tapa del maletero sube mucho cuando se abre y queda muy alta para personas de estatura media-baja. Para solucionarlo, se ha dispuesto de un tirador de goma aparatoso, de material y aspecto muy basto. Resulta útil, pero causa una imagen que no se corresponde con la del resto del interior.
Los asientos delanteros me han parecido cómodos, si bien la banqueta es algo estrecha. Se regulan con amplitud al igual que la columna de dirección, por lo que se puede obtener una postura de conducción cómoda. El pedal del acelerador va articulado sobre el piso. En la posición más baja de la banqueta, la tapa del reposabrazos central puede molestar al cambiar de marcha. La palanca está en una posición cómoda.