Del Audi Q8 hay dos versiones híbridas enchufables —55 TFSIe quattro de 394 CV y 60 TFSIe quattro de 489 CV— con un precio de 101 900 y 108 740 euros respectivamente (listado de precios de la gama Q8). Ambas comparten el motor de gasolina de seis cilindros en V con 3,0 litros de cilindrada y 340 CV, el motor eléctrico de 177 CV y la batería de 22 kWh de capacidad útil (25,9 kWh brutos). La diferencia de potencia máxima se obtiene por distintos ajustes de la gestión electrónica del sistema.
Respecto al Q8 TFSIe anterior, lo que cambia —además de detalles de diseño— es la parte eléctrica. El motor antes tenía 136 CV y la batería era de 14,4 kWh (17,9 brutos). Por lo tanto, los Q8 PHEV de 2024 tienen mejores prestaciones y mayor autonomía eléctrica (ficha comparativa).
La versión de 55 TFSIe puede acelerar de 0 a 100 km/h en 5,7 segundos, mientras que la 60 TFSIe lo hace en 5,0 s. La velocidad máxima es de 240 km/h (135 km/h en modo eléctrico según Audi y 140 km/h según el marcador del coche, que son 137 km/h reales). La autonomía homologada en modo eléctrico es prácticamente idéntica, de 85 km en la versión de menor potencia y de 84 en la de mayor.
Ambas versiones tienen unos muelles de tipo neumático y unos amortiguadores controlados electrónicamente. Las llantas pueden ser de hasta 23 pulgadas y, opcionalmente, se puede pedir un sistema de dirección en el eje posterior (reduce el ángulo de giro en un metro).
Impresiones de conducción Q8 60 TFSIe
Hemos conducido la versión 60 TFSIe. Pesa igual que la menos potente (2490 kg), por lo que su relación entre peso y potencia es mejor, de 5,1 kg/CV en vez de 6,3 kg/CV. También tiene la misma suspensión y equipo de frenos, únicamente se diferencia por las ruedas, que aunque tienen la misma anchura de huella, los neumáticos tienen menos perfil al ser la llanta más grande, de 22 en vez de 21. Con esa configuración, el Q8 60 TFSIe me ha parecido algo menos cómodo que un Q7. La suspensión es más firme, pero sigue siendo un buen coche para viajar confortablemente.
El Q8 60 TFSIe es un coche rápido —acelera de 80 a 120 km/h en 3,4 segundos— y sus prestaciones cubren cualquier tipo de necesidad racional. Quien compre este modelo tendrá un coche bastante más rápido que la media y que consume, también, más que la media porque el gasto, tanto de combustible como de electricidad, es elevado.
En ciudad, si no se usa el motor de gasolina, el consumo eléctrico se acerca con facilidad a los 40 kWh/100. Una cifra un poco inferor a esa, 37 kWh/100 km, ha sido la que he obtenido tras más de cien kilómetros de uso urbano, conduciendo con normalidad y empleando la calefacción. ¿Puede gastar menos? Para comprobarlo hice el recorrido de prueba que repito con todos los coches por ciudad, un recorrido que no es exigente porque se circula a poca velocidad y con poco tráfico, en el que se combinan zonas de avenidas sin semáforos con centro urbano.
Y con estas condiciones y con la calefacción apagada, el consumo bajó, pero lo hizo solo hasta 33,3 kWh/100 km. Un coche eléctrico, el Ford Explorer, gastó la tercera parte (11 kWh/100 km) en ese mismo recorrido. No es una comparación justa porque el Audi pesa 400 kg más, pero creo que sirve para hacerse una idea de la diferencia de eficiencia. Un BMW XM, que es un modelo más grande y pesado que el Q8 (ficha comparativa), gasta menos electricidad (más información).
La autonomía eléctrica que indicaba el cuadro al recargar la batería por completo era de entre 50 y 60 kilómetros mientras hacíamos un uso urbano del coche. La velocidad máxima que se puede alcanzar sin usar gasolina es de 140 km/h. No llega raudo y veloz a los 120 km/h, pero sí con suficiente rapidez como para no ser incómodo conducir en modo eléctrico en las vías de circunvalación.
El motor de gasolina de seis cilindros (340 CV) también tiene un consumo elevado en términos absolutos, pero no mayor al de otros coches comparables. En el recorrido comparativo por autovía ha gastado 10,9 l/100 km, que es menos de lo que consumió el BMW X5 xDrive50e (11,5 l/100 km) o el BMW XM (12,1 l/100 km). El Volkswagen Touareg eHybrid de 381 CV gastó algo menos (9,4 l/100 km).
El sistema propulsor tiene tres modos de gestión de la energía: EV, Hybrid y Charge. El primero de ellos (EV) fuerza al sistema a utilizar únicamente el motor eléctrico (aún pisando el pedal del acelerador a fondo). Para el segundo (Hybrid) hay dos variantes de funcionamiento que el conductor puede seleccionar desde el sistema multimedia: auto (el sistema es el que se encarga de elegir qué motor o motores hace funcionar en cada momento) y hold (mantiene la carga de la batería para poder utilizarla en un momento posterior). Por último, el modo Charge sirve, como su nombre da a entender, para recargar la batería en marcha. No obstante, y a diferencia de lo que ocurre en la mayoría de modelos de este tipo, el sistema no utiliza el motor de combustión para aumentar el nivel de carga, sino la frenada regenerativa (y solo hasta el 75 %). Dicha frenada regenerativa tiene varios niveles de asistencia, siendo la potencia máxima de recuperación de 80 kW.
Por debajo de 30 km/h un altavoz emite un sonido artificial. No es el típico sonido agudo de un coche eléctrico, sino que trata de emular el de un motor de gasolina de cilindrada alta. A mí este sonido me ha agradado. Lo que me ha sorprendido es que por encima de esa velocidad, cuando el altavoz ya está mudo, en ocasiones dudaba de si iba funcionando el motor de gasolina o no por un rumor mecánico. De hecho tenía que mirar el cuadro para ver si estaba funcionando o no. Con el tiempo descubrí que el ruido venía de la caja de cambios, porque si pasaba manualmente a la siguiente marcha (tercera) dejaba de oírse.
Alternativas
Las alternativas directas al Q8 TFSI son el Mercedes-Benz GLE Coupe, el Porsche Cayenne Coupé y el Range Rover Sport; BMW no ofrece una versión híbrida enchufable del X6. El de mejor relación entre lo que cuesta y la potencia que tiene es el Range Rover Sport, que también es el de mayor autonomía eléctrica; el Audi es el segundo con menor autonomía y sólo aventaja al Porsche (ficha comparativa).
Un posible inconveniente respecto a esos modelos es que la batería del Q8 (y la del Cayenne) solo se puede cargar en corriente alterna y a un máximo de 7,4 kW (3 horas y 45 minutos para una recarga completa, según Audi). La del Range Rover y la del GLE Coupe se pueden cargar en corriente continua a 50 y 60 kW respectivamente.