Mercedes-Benz Clase C Eléctrico (2027) - Hasta 743 kilómetros de autonomía | Impresiones del interior

28/07/2026 |Pablo David González (@PD_Gonzalez)

La MBUX Hyperscreen (esa enorme pantalla de casi un metro que recorre el ancho del salpicadero) puede sorprender y abrumar a la vez. Para que lo segundo no suceda, conviene familiarizarse con el coche parado antes de iniciar la marcha. No es un sistema operativo difícil de dominar en sus funciones esenciales (regulación del climatizador, navegador, desactivación de algunas ayudas a la conducción), pero hay que enfrentarse a él con la mente abierta y no perder el tiempo maldiciendo la ausencia de mandos físicos para cambiar la temperatura del clima.

La postura al volante es correcta, aunque no del todo satisfactoria para mi gusto porque echo en falta que el asiento se pueda pegar más al piso, como en un Tesla Model 3. Del confort y sujeción de los asientos, ninguna pega.

La consola central es de tipo puente y puede molestar en las rodillas a las personas de constitución gruesa. Debajo de ella hay un espacio generoso en el que se puede guardar, por ejemplo, un bolso. En la zona superior se hallan las dos superficies para la carga por inducción, que tienen un fondo de goma forrado con un material que parece cuero (muy agradable). La guantera es pequeña, pero suficiente para guardar la documentación y algún objeto más que ocupe poco.

En la fila posterior de asientos el espacio es correcto, pero no abundante. Las rodillas de una persona de 1,86 metros de estatura no chocan con el respaldo de alguien de su misma talla que vaya sentado delante. Ahora bien, apenas podrá meter las puntas de los pies por debajo del asiento y su cabeza tocará el techo antes de que pueda estirar el cuello. El suelo en esta fila no es absolutamente plano, pues hay un pequeño abultamiento en la zona de los pies del pasajero central.

El Clase C eléctrico adolece de poca distancia entre la banqueta y el piso, lo que hace que se vaya sentado con las rodillas muy arriba con respecto a la cadera. Este es un problema común en las berlinas eléctricas y no tanto en los SUV eléctricos que, al ser más altos, tienen menos problemas para compensar el espacio que ocupa la batería.

No hay lujos excesivos para los pasajeros posteriores. En un vehículo de esta categoría se echa en falta un climatizador independiente para la fila posterior y unas agarraderas en el techo. En la consola central hay dos salidas de ventilación y dos puertos USB de tipo C. Me ha llamado la atención que las ventanillas traseras solo bajen hasta la mitad. Por 466 euros se puede pedir que los asientos exteriores tengan calefacción.

El maletero posterior tiene un volumen de 470 litros, es decir, 50 más que el del BMW i3 (420 l) y 15 más que el del Clase C de combustión (455 l). Debajo del piso hay un espacio de poca profundidad, en el que se pueden guardar unos triángulos de señalización, pero no una mochila. En otros mercados este hueco es considerablemente mayor (da para una maleta pequeña). Esto es así porque en España el convertidor de corriente continua que permite cargar en estaciones de 400 voltios es de serie (en otros países es una opción). Y ese dispositivo «se come» ese espacio que hay bajo el piso del maletero. 

El maletero delantero tiene un volumen de 80 litros. En muchos textos se puede leer que tiene 101 litros, pero ese dato está obtenido mediante el «método de litros de agua» y no VDA. Los 470 litros del maletero trasero son VDA, así que no es coherente dar un volumen de acuerdo con una metodología y el otro de acuerdo con otra. En cualquier caso, es un espacio grande, en el que caben sobradamente los cables de recarga y otros enseres que no queramos que manchen el equipaje que llevemos atrás.