Mercedes-Benz renueva la generación W223 de la Clase S, que fue lanzada en el año 2020. Además de cambios en el diseño, hay novedades importantes en el interior y en la gama de motores. Su comercialización se iniciará mañana, día 30 de enero de 2026, con carrocería corta (5,19 metros) y larga (5,30 metros). En unas semanas, Mercedes-Benz dará a conocer la variante Maybach, así como las deportivas AMG.
Comenzando por los motores, la versión S 580 4MATIC estrena un nuevo V8 de gasolina de 537 CV y 750 Nm. Este motor, de código M 177 Evo, reemplaza al M 176 del S 580 4MATIC de 503 CV y 700 Nm de la gama anterior. Ambos llevan un sistema de hibridación ligera (distintivo ECO de la DGT). Lo más interesante de este cambio no es tanto el incremento de potencia. Quizás tampoco el rediseño de los conductos de admisión y escape. Lo más llamativo es la incorporación de un nuevo cigüeñal plano en sustitución del cigüeñal en cruz. Esta es una solución empleada por multitud de fabricantes de deportivos (Ferrari y McLaren entre otros) y por la propia Mercedes-Benz en el AMG GT Black Series.
Un cigüeñal plano es aquel en el que las muñequillas (el punto donde las bielas se unen al cigüeñal) están dispuestas a intervalos de 180 grados. Es decir, que todas están colocadas en un mismo plano y eso resulta en un cigüeñal que visto de perfil no tiene salientes por arriba ni por abajo. Sus ventajas con respecto a un cigüeñal calado a 90 grados (en cruz) son mayor ligereza, una respuesta al acelerador más inmediata y más facilidad para alcanzar revoluciones elevadas. También cambia el sonido. Sus desventajas: más vibraciones y menos par a bajas revoluciones.
Todos estos cambios buscan un incremento de eficiencia en el consumo de gasolina, con la consecuente reducción de las emisiones, y la ya comentada mejora de respuesta al acelerador. El actual S 580 4MATIC acelera de 0 a 100 km/h en 4,4 segundos. El nuevo modelo lo hace en 4,0 segundos.
Otro motor que recibe cambios es el seis cilindros en línea que llevan las versiones S 450 4MATIC (381 CV) y S 500 4MATIC (449 CV). Tiene un nuevo código (M 256 Evo, en vez de M 256), el compresor eléctrico del sistema de sobrealimentación es más potente y hay nuevos tacos de motor para reducir las vibraciones en el interior. También lleva un sistema de hibridación ligera, por lo que también son válidos para portar el distintivo ECO.
Ese mismo motor M 256 Evo está presente en las versiones híbridas enchufables S 450 e 4MATIC y S 580 e 4MATIC, pero en el primero da 326 CV y en el segundo, 449 CV. El motor eléctrico es idéntico para ambos, también en potencia: 163 CV. Esto hace que la potencia máxima del sistema del S 450 e 4MATIC sea de 435 CV y la del S 580 e 4MATIC de 585 CV. La batería es de 21,96 kWh (netos) y la autonomía eléctrica WLTP es de hasta 118 kilómetros.
En lo que respecta a la gama Diesel (S 350 d 4MATIC y S 450 d 4MATIC), el motor OM 656 evoluciona a OM 656 Evo. Entre las novedades que incorpora está un sistema de calefacción para el catalizador que permite ponerlo rápidamente a la temperatura óptima de trabajo. Con ello se reducen las emisiones durante los primeros instantes tras el arranque.
Mercedes-Benz ha trabajado en mejorar el funcionamiento de la suspensión, si bien las opciones disponibles siguen siendo las mismas. De serie lleva una suspensión con muelles neumáticos y amortiguadores de dureza variable y, en opción, estará disponible el sistema E-Active Body Control. Con este último, el coche puede por ejemplo inclinar la carrocería hacia el interior de una curva para reducir el efecto de balanceo. También es capaz de «leer» los baches que hay por delante del vehículo y prepararse para absorberlos de la manera más confortable posible.
El eje trasero direccional sigue presente en esta nueva Clase S y, como hasta ahora, tiene capacidad para hacer torcer las ruedas posteriores hasta 10 grados. No obstante, si no se paga la opción correspondiente, solo girarán 4,5 grados. Es decir, que el coche sale de fábrica con el hardware preparado para llegar a 10 grados, pero es una función que hay que activar, bien sea mediante un pago único o una suscripción mensual cancelable en el momento en que se desee.
Para el interior, Mercedes-Benz se deshace de la pantalla en formato tableta vertical (imagen) y se pasa a una configuración en la línea del EQS: tres pantallas independientes ocupando todo el espacio del salpicadero, mucho plástico negro y ninguna moldura decorativa de madera o aluminio (las hay en la consola central y en las puertas). El sistema operativo es nuevo —se llama MB.OS— y el procesador que lo mueve es de NVIDIA. Algunos de los mandos táctiles del volante han sido reemplazados por botones físicos. Una novedad curiosa es que los cinturones delanteros llevan unas pequeñas resistencias que los calienta hasta los 44 grados centígrados.
La pantalla en la que se ve la instrumentación tiene 12,3 pulgadas, la del centro tiene 14,4 pulgadas y la que hay delante del acompañante es de 12,3 pulgadas. Asimismo hay un sistema de proyección de información en el parabrisas (Head-up Display) con función de realidad aumentada. El sistema de reconocimiento de órdenes vocales —MBUX Virtual Assistant— se apoya en la tecnología ChatGPT4o, Microsoft Bing y Google Gemini Automotive AI para poder cumplir con los requerimientos del conductor mediante una conversación con lenguaje natural. Debajo de la pantalla central hay dos superficies para la carga por inducción de teléfonos móviles.
Una de las opciones que Mercedes-Benz ofrece para este nuevo Clase S es iluminar la estrella que hay encima del capó. La parrilla (un 20 % más grande que en el anterior Clase S) también está iluminada. Los faros DIGITAL LIGHT son más potentes, más ligeros y más eficientes (consumen menos energía). Tienen un alcance máximo de 600 metros (casi seis campos de fútbol).
Esta generación de Mercedes-Benz Clase S (W223) lleva en el mercado desde finales de 2020. Nosotros hemos probado las versiones S 400 d 4MATIC y S 500 4MATIC y lo hemos comparado en vídeo con un Lexus LS 500h.


