Salpicadero y pantallas
En el salpicadero del Omoda 9 hay dos pantallas de 12,3 pulgadas unidas bajo una misma cubierta curva que sirven para ver la instrumentación y las indicaciones del sistema multimedia. Ambas tienen una buena calidad de imagen y se ven muy bien en todo tipo de situaciones de luz, pero tanto los menús como la velocidad de respuesta tienen mucho margen de mejora.
Cumplen con su cometido, pero requieren de un periodo de adaptación y aprendizaje más bien grande porque la organización no es su punto fuerte. Hay muchos menús, submenús y traducciones no demasiado acertadas. En el caso de la del sistema multimedia, además, aglutina muchas funciones que, en marcha, cuesta acertar a encontrar y activar/desactivar. La instrumentación es algo mejor porque es un elemento con el que se interactúa mucho menos, pero igualmente se echa en falta algo más de personalización y que muchas de las indicaciones sean más grandes (la fuente utilizada para algunos datos es injustificadamente pequeña, más aún teniendo en cuenta el espacio desaprovechado que queda en la pantalla).
En la parte izquierda de la pantalla de la instrumentación hay superficies táctiles que sirven para activar el control de descenso de pendientes, el control de tracción y las cámaras perimetrales (que tienen una calidad sobresaliente). No hay ningún mando a mano para llegar directamente a los ajustes de los distintos asistentes a la conducción. Lo que sí se puede hacer es configurar un botón del volante para acceder a uno (y solo uno). Es decir, que para activar o desactivar los asistentes a la conducción —alerta por exceso de velocidad o mantenimiento de carril, por ejemplo— es necesario acudir a la pantalla central y navegar por los menús cada vez que se arranque el coche.
El sistema multimedia es compatible con Android Auto y CarPlay sin necesidad de utilizar cables. Justo por debajo de las salidas de ventilación centrales hay tres mandos circulares que sirven para manejar algunas funciones del climatizador y para seleccionar los modos de conducción y activar/desactivar los «intermitentes de emergencia». Bajo ellos hay una superficie de recarga inalámbrica para teléfonos móviles con 50 W de potencia (imagen).
Espacio interior y maletero
El acceso al interior nos ha parecido cómodo porque las puertas se abren en un ángulo generoso y el umbral de estas no es grueso ni está muy elevado respecto al piso del coche. El puesto de conducción está bien resuelto, pero no es perfecto para todo el mundo. En función de la estatura del conductor y de la postura que éste guste de adoptar, puede que el asiento quede algo elevado respecto al volante. Eso supone que la parte superior del aro del volante tapa ligeramente la parte de arriba de la pantalla de la instrumentación, ocultando algunos datos. Este problema no existiría si el volante tuviera una regulación en altura algo más generosa y el asiento pudiera ir algo más bajo, pero los recorridos de ambos elementos son bastante limitados.
Los asientos, eso sí, son muy buenos. No proporcionan una sujeción lateral excepcional, pero resultan muy cómodos y tienen multitud de ajustes y funciones: son eléctricos, tienen memorias de posición, banqueta extensible, varios programas de masaje con diversas intensidades, calefacción, ventilación e incluso altavoces del sistema de sonido (en los reposacabezas). Los traseros también están bien servidos a este respecto, pues cuentan con unos respaldos ajustables en inclinación (de forma eléctrica), calefacción y ventilación.
El espacio para ocupantes es bueno en todas las direcciones. En las plazas traseras hay mucho espacio, pero especialmente en sentido longitudinal. En esa cota hemos medido 78 centímetros, que es mucho (un Ebro s900 o un Škoda Kodiaq tienen un máximo de 75); también va bien servido en cuanto a anchura entre puertas (143 cm) y altura libre al techo (94 cm, suficiente para acomodar a adultos de hasta 190 cm de estatura, aproximadamente). Se trata, por tanto, de un buen coche para cuatro adultos de estatura superior a la media porque podrán viajar a sus anchas. También puede ser válido para cinco si no son demasiado corpulentos y si los trayectos no son demasiado largos; la zona reservada para los pies en la plaza central trasera es plana, aunque el asiento es más estrecho e incómodo que los laterales.
El maletero es, quizá, uno de los puntos más débiles del Omoda 9. Tiene 471 litros de capacidad, que no son pocos en términos generales, pero se queda muy por debajo de lo que ofrecen muchas de sus alternativas: 748 l en el Peugeot 5008, 635 l el Honda CR-V, 621 l en el Hyundai Santa Fe o 545 l el Lynk&Co 08. Listado, ordenado por volumen de maletero, de SUV entre 4,7 y 4,9 metros de longitud con sistemas de propulsión híbridos enchufables.
Las formas del espacio de carga, eso sí, son bastante regulares, por lo que resulta sencillo colocar objetos y aprovechar todo el espacio de que se dispone. Hay un plafón de iluminación en la pared izquierda y un doble fondo donde es posible guardar los cables de recarga, además de otros elementos no demasiado grandes (imagen).
Equipamiento y otros detalles
La calidad percibida es muy buena. Los materiales empleados en la mayoría de partes del habitáculo son agradables a la vista y al tacto, pero además están muy bien ensamblados entre sí. Además hay detalles que denotan esfuerzo en generar esa sensación positiva de calidad que se vive a bordo, como por ejemplo unos parasoles dobles para las plazas delanteras, revestimientos de piel (sintética, eso sí) en zonas poco habituales como la prolongación de la consola que hay entre los asientos delanteros (y que llega a los traseros), huecos portaobjetos tapizados o con una goma en su base o un techo recubierto de una especie de ante muy vistoso y agradable al tacto.
El equipamiento del Omoda 9 es cerrado, es decir, no hay opciones posibles salvo el color de la carrocería. De serie hay elementos como el techo panorámico de cristal (que tiene una superficie de apertura enorme), alarma antirrobo, sistema de carga bidireccional V2L, un sistema de sonido de Sony con 14 altavoces, un hueco refrigerado bajo el reposabrazos delantero, tapicería de cuero Nappa, un sistema de iluminación ambiental con 256 colores a elegir (y con una función que hace variar la tonalidad y la intensidad al ritmo de la música), un sistema de acceso y arranque sin llave (e incluso con el teléfono móvil), un head-up display con indicaciones a color, unos faros matriciales de ledes o un conjunto de cámaras perimetrales.


